SIGNIFICADO DE LARVATUS PRODEO. El filósofo enmascarado

Uno de los puntos más debatidos en torno a la figura del pensador francés es su religiosidad.

Descartes, Algunos lo han llamado “el filósofo enmascarado”, por la prudencia con que supo ocultar sus ideas más radicales en tiempos de aguda intolerancia. En su juventud había adoptado el lema larvatus prodeo (1): “Como un actor que se esconde tras una máscara”, según explicaba.

El increíble Descartes ha sido llamado llamado como “el filósofo enmascarado”, por la prudencia con que supo ocultar sus ideas más radicales en tiempos de aguda intolerancia. En su juventud había adoptado el lema larvatus prodeo  “Como un actor que se esconde tras una máscara”, según explicaba.

La expresión «larvatus prodeo» es legendaria.

Dispone de muchos significados. Y Descartes la uso para indicar su naturaleza y objetivos.

Se suele traducir como:

«avanzo ocultándome»

Y fue usada en una carta por un joven Descartes que había descubierto ya las claves. En esos tiempos Descartes ya sabía que la naturaleza le había dotado con un talento diferente. Sin embargo, especialmente humilde, evitó la fama y diseño un método criptográfico.

Ha suscitado la teoría de que no quiso manifestar claramente su modo de pensar para no ser condenado por la Iglesia. Si aceptamos este enfoque, hay en la filosofía cartesiana como dos planos: el pensamiento explicitado y el escondido. Impresión parecida la tuvieron personajes próximos a su tiempo. Bossuet, en una carta, decía que «Descartes siempre ha temido la represión de la Iglesia y, para evitarla, ha sabido tomar precauciones excesivas». En nuestro siglo, Le Roy, Cassirer, Gouhier, Blanchet, Gilson y otros han intervenido sosteniendo diversas tesis. Le Rey cree que se trata de una filosofía enmascarada; Cassirer distingue entre D. como filósofo y en cuanto hombre que busca la pax fi dei; Gouhier, Blanchet y Gilson coinciden en que el pensamiento de nuestro autor está fielmente reflejado en sus escritos. Debe reconocerse, empero, que son en algún modo fundadas las sospechas de sinceridad. En primer lugar, el poco valor que otorga a la especulación teológica, que, según él, nada añade para esclarecer el contenido de la fe. Cree que con su método racional va a conseguir más en pro de la religión que todos los escolásticos juntos con sus inútiles disputas. También la prudente retirada del Tratado del mundo al ser condenado Galileo, la búsqueda constante del apoyo de teólogos, amigos suyos, pueden provocar la sospecha de una conducta doble. No es éste el sentido correcto. D. afirma que su método permite demostrar mejor que otro la existencia de Dios con plena convicción. Ahora bien, su demostración es, en el mejor de los casos, meramente racional. Desde el punto de vista de la religión cristiana es conformista, como le ocurre a Montaigne. En una oportunidad le contestó al pastor protestante Revius diciéndole que tenía la religión de su rey, la religión de su nodriza.